El enigma... de otro mundo
Pues para una colaboración con un cine-club escribí esto hace tiempo:
LA COSA... DE LOS 50
En 1951, la RKO produjo uno de los hitos del cine de ciencia ficción: El enigma... de otro mundo. Dirigida por Christian Nyby y Howard Hawks, aunque este último sólo está acreditado como productor, está basada en el relato ¿Quién hay ahí de John W. Campbell, Jr.
Tras la segunda guerra mundial, la indeleble impresión del hongo atómico, y más tarde el accidente en Roswell, se creó la serie B, películas de ciencia ficción, de presupuestos modestos y llamativos carteles atiborrados de monstruos de millares de ojos y tentáculos amenazando a la chica, que luego no aparecían durante la película por más que uno se esforzase en encontrarlos. El autocine, lugar idóneo para reunión de adolescentes consumidores de hamburguesas, recientemente anulada la patente, se extendió como hongos en el paisaje americano, convirtiéndose en el lugar ideal para la exhibición de semejante tipo de cine.
Muchas de estas películas estaban basadas en relatos "clásicos" de ciencia ficción, pero en versiones edulcoradas y manipuladas para anular cualquier rastro transgresor y que reflejaran la mentalidad de la época. El Comité de Actividades Antiamericanas liderado por el senador Macarthy, también dejó su huella en los argumentos de las películas, ya que algunas de las obras contenían un claro ejemplo del "terror rojo".
En El enigma... de otro mundo se trata de los comunistas. El comunismo es malo por definición, pues se introduce en el corazón de la sociedad y una vez dentro procede al exterminio de los valores establecidos. Los integrantes de la expedición le abren las puertas de la base inocentemente y la criatura comienza a causar estragos a causa de su necesidad de alimentarse de sangre, como si de un vampiro se tratase. El ejército en este caso es firme y opta por la destrucción del monstruo, pero el intelecto, representado por los científicos, es capaz de sentir admiración, e ignoran el peligro como unos niños con un juguete nuevo. ¿Acaso el intelecto es capaz de coquetear con el comunismo mientras que el pragmático ejército se mantiene incorruptible? La guerra fría propició que muchas cintas trataran el mismo tema, identificación del alienígena con fuerzas hostiles comunistas que gracias al american way of life, y al ejército de los USA, consiguen erradicar la amenaza, aun teniendo armas peores y menos desarrolladas. El final feliz imponía que el extraterrestre/comunista de turno acabase mal y el héroe se quedara con la chica.
En El enigma... de otro mundo se pueden apreciar claramente el ambiente claustrofóbico que se impondría posteriormente en el cine fantástico, aislados en el hielo, con un monstruo acechándoles constantemente, y los comentarios estilo Hawks que desdramatizan en ocasiones la situación, y forman parte de la polémica sobre el director real del film. También es fácil encontrar que existen notables diferencias con respecto al original literario, siendo notable la variación del monstruo, que deja de ser una criatura con tres ojos y tentáculos, capaz de adoptar la forma de sus víctimas, a ser una forma de vida vegetal, de aspecto antropoide similar a la creación de Frankenstein, y gran capacidad de regeneración. Por otra parte, la nave del alienígena, tanto en el original como en la versión de Carpenter, lleva siglos en el hielo, mientras que en El enigma... de otro mundo, los mismos del campamento de la expedición la ven caer, confundiéndola con un avión.
Resulta curioso comparar el efecto de aislamiento que existe en la base, con una superficie limitada que provoca que en la mayoría de escenas, hayan más de tres personajes en pantalla, incluida las tomas de la carlinga del avión. Así como la presencia activa de la protagonista femenina: en otros films de la época está sólo de adorno o de carácter débil; en éste, el personaje de la ayudante del científico jefe otorga un matiz de humanidad al cumplidor, ordenado y distante aviador, el héroe. Siguiendo la línea Hawks, en las primeras escenas, la chica mantiene una conversación con el héroe, y dominando la situación, le humilla y deja en ridículo. También se puede ver que cuando intentan sacar la nave del hielo, la destruyen, recurso muy interesante, pues sucede en todas las versiones, y tiene dos efectos principales: uno, que los autores, tanto del relato como de las películas, no tienen que describir ni mostrar la nave, salvo por el exterior con forma de platillo en El enigma... de otro mundo y forma de puro en ¿Quién hay ahí?, con el ahorro que ello implica en cuanto a imaginativa e implicación en las teorías de aquellos años acerca de la forma de los vehículos extraterrestres, y puestos a ahorrar, el recurso de apagar las luces del pasillo en la penúltima escena, está bien introducido y permite el ambiente de terror gótico requerido. Y dos, que obliga al xenomorfo a intentar sobrevivir, reproducirse y triunfar, aun cuando sólo hubiese aterrizado por accidente.
La elección del territorio no es casual, mientras J. W. Campbell situaba la acción en la Antártida, al igual que Carpenter, en El enigma... de otro mundo transcurre en Alaska, territorio de EE.UU. próximo a la antigua URSS, y posible lugar para comenzar la temida invasión, incitando a controlar los accesos de la cultura comunista y sus ideales.
Espacios cerrados, sin excesivos recursos ni maquetas, humor, terror y ciencia ficción en una obra que a pesar del tiempo sigue siendo interesante o cuanto menos entretenida, contando además con una excelente revisión/homenaje de la mano del genial Carpenter, y con un mensaje final a la par que un llamamiento, entonces anti-comunista: "VIGILAD LOS CIELOS".
LA COSA... DE LOS 50
En 1951, la RKO produjo uno de los hitos del cine de ciencia ficción: El enigma... de otro mundo. Dirigida por Christian Nyby y Howard Hawks, aunque este último sólo está acreditado como productor, está basada en el relato ¿Quién hay ahí de John W. Campbell, Jr.
Tras la segunda guerra mundial, la indeleble impresión del hongo atómico, y más tarde el accidente en Roswell, se creó la serie B, películas de ciencia ficción, de presupuestos modestos y llamativos carteles atiborrados de monstruos de millares de ojos y tentáculos amenazando a la chica, que luego no aparecían durante la película por más que uno se esforzase en encontrarlos. El autocine, lugar idóneo para reunión de adolescentes consumidores de hamburguesas, recientemente anulada la patente, se extendió como hongos en el paisaje americano, convirtiéndose en el lugar ideal para la exhibición de semejante tipo de cine.
Muchas de estas películas estaban basadas en relatos "clásicos" de ciencia ficción, pero en versiones edulcoradas y manipuladas para anular cualquier rastro transgresor y que reflejaran la mentalidad de la época. El Comité de Actividades Antiamericanas liderado por el senador Macarthy, también dejó su huella en los argumentos de las películas, ya que algunas de las obras contenían un claro ejemplo del "terror rojo".
En El enigma... de otro mundo se trata de los comunistas. El comunismo es malo por definición, pues se introduce en el corazón de la sociedad y una vez dentro procede al exterminio de los valores establecidos. Los integrantes de la expedición le abren las puertas de la base inocentemente y la criatura comienza a causar estragos a causa de su necesidad de alimentarse de sangre, como si de un vampiro se tratase. El ejército en este caso es firme y opta por la destrucción del monstruo, pero el intelecto, representado por los científicos, es capaz de sentir admiración, e ignoran el peligro como unos niños con un juguete nuevo. ¿Acaso el intelecto es capaz de coquetear con el comunismo mientras que el pragmático ejército se mantiene incorruptible? La guerra fría propició que muchas cintas trataran el mismo tema, identificación del alienígena con fuerzas hostiles comunistas que gracias al american way of life, y al ejército de los USA, consiguen erradicar la amenaza, aun teniendo armas peores y menos desarrolladas. El final feliz imponía que el extraterrestre/comunista de turno acabase mal y el héroe se quedara con la chica.
En El enigma... de otro mundo se pueden apreciar claramente el ambiente claustrofóbico que se impondría posteriormente en el cine fantástico, aislados en el hielo, con un monstruo acechándoles constantemente, y los comentarios estilo Hawks que desdramatizan en ocasiones la situación, y forman parte de la polémica sobre el director real del film. También es fácil encontrar que existen notables diferencias con respecto al original literario, siendo notable la variación del monstruo, que deja de ser una criatura con tres ojos y tentáculos, capaz de adoptar la forma de sus víctimas, a ser una forma de vida vegetal, de aspecto antropoide similar a la creación de Frankenstein, y gran capacidad de regeneración. Por otra parte, la nave del alienígena, tanto en el original como en la versión de Carpenter, lleva siglos en el hielo, mientras que en El enigma... de otro mundo, los mismos del campamento de la expedición la ven caer, confundiéndola con un avión.
Resulta curioso comparar el efecto de aislamiento que existe en la base, con una superficie limitada que provoca que en la mayoría de escenas, hayan más de tres personajes en pantalla, incluida las tomas de la carlinga del avión. Así como la presencia activa de la protagonista femenina: en otros films de la época está sólo de adorno o de carácter débil; en éste, el personaje de la ayudante del científico jefe otorga un matiz de humanidad al cumplidor, ordenado y distante aviador, el héroe. Siguiendo la línea Hawks, en las primeras escenas, la chica mantiene una conversación con el héroe, y dominando la situación, le humilla y deja en ridículo. También se puede ver que cuando intentan sacar la nave del hielo, la destruyen, recurso muy interesante, pues sucede en todas las versiones, y tiene dos efectos principales: uno, que los autores, tanto del relato como de las películas, no tienen que describir ni mostrar la nave, salvo por el exterior con forma de platillo en El enigma... de otro mundo y forma de puro en ¿Quién hay ahí?, con el ahorro que ello implica en cuanto a imaginativa e implicación en las teorías de aquellos años acerca de la forma de los vehículos extraterrestres, y puestos a ahorrar, el recurso de apagar las luces del pasillo en la penúltima escena, está bien introducido y permite el ambiente de terror gótico requerido. Y dos, que obliga al xenomorfo a intentar sobrevivir, reproducirse y triunfar, aun cuando sólo hubiese aterrizado por accidente.
La elección del territorio no es casual, mientras J. W. Campbell situaba la acción en la Antártida, al igual que Carpenter, en El enigma... de otro mundo transcurre en Alaska, territorio de EE.UU. próximo a la antigua URSS, y posible lugar para comenzar la temida invasión, incitando a controlar los accesos de la cultura comunista y sus ideales.
Espacios cerrados, sin excesivos recursos ni maquetas, humor, terror y ciencia ficción en una obra que a pesar del tiempo sigue siendo interesante o cuanto menos entretenida, contando además con una excelente revisión/homenaje de la mano del genial Carpenter, y con un mensaje final a la par que un llamamiento, entonces anti-comunista: "VIGILAD LOS CIELOS".

1 Comments:
holsass ya veo q esto se anima jiji aqui otro lector de tu blog, a ver q cosicas cuentas, un abrazo suco.
Publicar un comentario
<< Home