Fin de semana calentorro I
Los días 24, 25 y 26 estaba calentorro, bueno el 26 ya no tanto. Un virus intestinal o algo similar estaba haciendo estragos en mi sistema digestivo. Licuaba todo lo que comía, bebía e incluso olía a una velocidad alarmante. A veces incluso licuaba (o eso parecía) lo que comían a mi alrededor, por que el volumen del líquido superaba con creces el de lo ingerido… Y llevaba así desde la noche del 21 al 22. Pero la noche del 23 al 24… creí que se me había roto el termómetro, no podía dormir y tenía mucho frío, así que me levanté a por una manta extra, bueno, intenté levantarme en dos ocasiones y lo conseguí a la tercera. Menos mal que la manta estaba sólo a dos metros de la cama. Fueron los dos metros más largos de mi vida (bueno, salvo aquella ocasión en la que estaba con síntomas similares y el aseo estaba a eso, unos dos metros; ah, y aquella en la que…), bueno de los más largos de mi vida; y al volver y conseguir meterme en la cama, busqué el termómetro en la mesita de noche, pensando si era yo o es que estábamos de repente en la era glaciar. Me puse el termómetro y al quitármelo, miré y ponía 38,5, bueno, ahora empezaba a explicarme muchas cosas: entre ellas el cómo se construyeron las pirámides. Me embarqué de nuevo en una aventura en pos del paracetamol, pues recordaba aunque vagamente, que me había dicho el médico algo del paracetamol y la fiebre en alguna ocasión. Otra odisea para ir y para volver que precisa de una serie de televisión para ser narrada con todos sus matices.
Al rato de estar de vuelta en la cama, y no poder dormir, miré el móvil (no tengo despertador) y vi que habían pasado dos horas, vale, no me sentía mejor, el termómetro…
-38.5, hum se ha roto, a ver si puedo dormir, girándome hacia aquel lado…
Y más o menos pasé así mi primera noche calentorro.
Al rato de estar de vuelta en la cama, y no poder dormir, miré el móvil (no tengo despertador) y vi que habían pasado dos horas, vale, no me sentía mejor, el termómetro…
-38.5, hum se ha roto, a ver si puedo dormir, girándome hacia aquel lado…
Y más o menos pasé así mi primera noche calentorro.


